miércoles, 28 de febrero de 2018

Castaño

Castaño (Castanea sativa)

En aquellos sitios donde abunda se puede convertir en el principal recurso apícola.

La floración se presenta generalmente en los meses de junio y julio, siendo más visibles los amentos de flores masculinas que las femeninas y necesita la fecundación cruzada para la reproducción de sus flores, siendo las abejas las principales protagonistas de su polinización.

Con frecuencia se ve a las abejas laboriosamente ocupadas en las flores masculinas recogiendo polen, que lo da muy abundantemente y es de color amarillo pálido, a veces cogen tanto polen que puede perjudicar a la colmena, pues quedan pocas celdillas libres para criar abejas, se puede solucionar con el uso de trampas cazapolen.

También es importante como planta nectárea, obteniéndose miel de ella.

La miel, según se dice, es de color amarillo  que puede variar a ámbar oscuro con un matiz rojizo, tarda ocho meses en cristalizar y cuando lo hace los cristales son algo groseros y con frecuencia se separa una fase líquida, de fructosa, arriba y otra solida de glucosa abajo, obteniéndose diferentes colores marrones.

El sabor es dulce con notas saladas, y si va asociado a brezos notas amargas,,notas ácidas si lleva zarzas.

El castaño produce también mucho mielato.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Jara


JARA (Cistus)

Estos arbustos proceden principalmente de la zona mediterránea, muchas formas de jardín son de origen híbrido.

Sus flores son de brillantes colores y normalmente existen en gran abundancia.

Atraen a las abejas, sobre todo por el polen. que es el mas apreciado de todos, las abejas lo recogen en grandes cantidades en bolitas de gran tamaño y de un color amarillo anaranjado y de buen sabor.

Las flores rara vez duran más de un día, en algunos casos, una sola mañana.

Tanto las silvestres como las de jardín, cuando hace buen tiempo y luce el sol, que de hecho es cuando abren sus flores, pueden atraer muchísimo a las abejas.

La mata silvestre es común en las colinas calizas, lugares en donde sus flores amarillas pueden aparecer con profusión al llegar la primavera.

Cada flor tiene numerosos estambres y da mucho polen, motivo por el cual acuden principalmente las abejas. Lo mismo puede decirse acerca de las clases de jardín que por sus flores de color vivo se escogen a menudo para sembrarlas en rocallas y terrenos pedregosos.

Las épocas de floración varían con las especies. La más temprana parece ser la jara común o negra (C. ladani/erus), de hojas pegajosas y flores blancas que aparecen ya en febrero. Las demás especies suelen florecer en primavera, por los meses. de abril y mayo; la de floración más tardía es la jaruela o pejiguera (C. hirsutus) que lo hace entre junio y agosto. Otra especie muy corriente es la jarilla o tornillo blanco (C. salviae/oliua), con flores de pétalos blancos con una mancha amarilla en la base; florece de abril a junio. Todas ellas forman matorral, jarales, espesos y abundantes en algunas regiones de España, aunque son plantas muy comunes que se encuentran por casi todas partes.

Las jaras del género Helianthemum, que en la flora española cuenta con bastantes especies, florecen, poco más o menos, por la misma época. Son plantas en general de menor tamaño, y así se las llama jarillas; no obstante entre sus especies más comunes cabe distinguir la jarilla común, ardivieja o jaguarcillo (H. umbellatum) con flores blancas reunidas en umbelas; la perdiguera (H. piloaum); la quirola o alacayuela (H. ocymoides) y muchas otras más que no es necesario citar, pues para conocerlas basta fijarse en sus flores de aspecto característico e inconfundible.

Con respecto a su calidad como plantas melíferas no gozan de muy buena fama.

viernes, 16 de febrero de 2018

Cardo corredor


Cardo corredor  (Eryngium campestre)

Empieza a florecer en junio, prolongándose durante todo el verano.

El aspecto de esta planta, más que nada por sus hojas coriáceas y espinosas, parecidas a las del acebo, hace que se le dé el nombre de cardo y que, incluso en más de una ocasión, se confunda con ellos. 

Las abejas acuden a las flores, en las cuales encuentran néctar. 

Se ha señalado esta planta como a propósito para sembrarla en terrenos incultos, con objeto de tener pasto apícola, argumentándose que no es fácil que se propague demasiado y llegue a ser una plaga, pues muere en seguida a poco que se maltraten sus raíces.

Es corriente en los campos, caminos y terrenos yermos, son vivaces de medio metro, más o menos, con llores azuladas, ambas florecen de junio en adelante, hasta julio o agosto.

A pesar de su apariencia y su nombre de cardos, botánicamente nada tiene que ver con éstos, que son de la familia de las compuestas, la familia de las plantas con flores reunidas en las clásicas cabezuelas.

jueves, 15 de febrero de 2018

Cardo


Cardo (Cirsium arvense)

Aunque la mayoría de los cardos son malas hierbas de los campos, pueden ser buenas plantas apícolas y suministrar néctar y polen en abundancia.

Desde el punto de vista del apicultor, el cardo más importante es el común y omnipresente cardo burrero, también conocido como abrepuños o cardo cundidor a causa de su facultad de extenderse por medio de sus raíces rastreras. Esto lo puede hacer con mucha rapidez y aumenta la dificultad que hay para extirparlo, pues el menor trozo de raíz que quede en el suelo puede formar una nueva planta; también se propaga por medio de semillas.

Ciertamente es una de las peores hierbas con que ha de luchar el jardinero y el hortelano; se encuentra por todas partes y abunda alrededor de los campos cultivados y pastos, sobre todo en los que sólo pacen ovejas. A veces se apodera por completo de campos abandonados y terrenos incultos.

El cardo burrero viene a tener desde un palmo a más de un metro, según sean las condiciones del terreno en que crezca, y florece de junio en adelante dando unas cabezuelas rosadas, cada una de las cuales tiene un centenar o más de flores individuales, o flósculos, que segregan abundante néctar.

El tubo de estas florecitas es de ocho a doce milímetros de largo y termina en una campana corta, a la que con bastante frecuencia llega el néctar que llena la flor y así fácilmente lo consiguen las abejas, lo mismo que otros insectos. 

El polen, que es pegajoso lo recogen las abejas ansiosamente; los granos que lo forman, vistos al microscopio, aparecen redondos y espinosos y con frecuencia se encuentran en la miel.

En algunas regiones se puede obtener miel de esta planta que es de buena clase, de color claro y excelente sabor, que sin menoscabo se puede comparar a la del tilo y trébol. 

En algunos cardos las flores son tan largas que el néctar ya queda fuera del alcance de las abejas o sólo con dificultad pueden llegar a él. Sin embargo, disponemos de gran variedad de cardos que proporcionan a las abejas un útil forraje, puesto que en ellos se ve trabajar a las abejas.

Viburnum de invierno


Viburnum de invierno Viburnum X Bodnantense

Florece de noviembre a marzo y sus flores son muy visitadas por las abejas.

Arbusto de floración continuada, cuando las flores afectadas por heladas o nieve mueren, el viburno de invierno tiene yemas preparadas esperando sin prisa para florecer nuevamente.

Arbusto de hoja caduca. Es rústico y de porte erguido y muy rígido. Soporta muy bien las condiciones de cultivo adversas. Es ciertamente el viburno más bonito de los que florecen en invierno, por su forma y por su aroma.

Las flores son olorosas, de 1 cm de diámetro, de color rosa a blanco, dispuestas en ramilletes. Tiene flores hermafroditas (que tienen órganos masculinos y femeninos) y son polinizadas por Insectos.

Estas pueden soportar temperaturas para entre a -12 y a -20° en plena floración.

El fruto es de color azul para convertirse en color negro, aparecen después de la floración y se deberá tener cuidado con ellos por ser tóxicos para los humanos aunque atraen a los pájaros quienes los devoran.

Requiere ambientes con bastante humedad ambiental (por ejemplo al lado de arroyos ).







martes, 13 de febrero de 2018

Falsa acacia

Falsa acacia (Robinia pseudoacacia)

Es una de las plantas más melíferas que hay, puesto que proporciona gran cantidad de miel, y es muy apreciada por su sabor dulce, es amarilla clara y se mantiene líquida casi un año, esta tardanza en cristalizar se debe a su alto contenido en fructosa y bajo en glucosa. 

Florece de abril a mayo.

En plena floración se produce un ruido intenso bajo su copa, debido el zumbido de pecoreo de las abejas.



Se han desarrollado variedades de cultivo que producen mucho néctar y también  diferentes especies de acacias que alargan la floración (Robinia pseudoacacia var. scmper/lorens), desde Abril a Agosto.

Si a últimos de primavera abundan los días soleados y de calor, esto es, durante la época de floración, atrae por lo general grandes cantidades de abejas que liban y recogen su abundante néctar, pero si hace mal tiempo, éstas le prestan muy poca atención, puesto que segregan poco néctar.

Sus racimos de flores blancas son agradablemente olorosas y cada flor, individualmente, viene a durar una semana. 

Desgraciadamente el período total de floración es relativamente corto, a menudo no pasa de quince a veinte días. 

El árbol crece bien en terrenos arenosos pobres, donde muchos otros árboles se malograrían, su crecimiento es muy rápido al principio, lo que junto a su desarrollado aparato radical chupador, lo hacen de gran utilidad para plantarlo en bancales arenosos para fijar el terreno. En España es una planta muy común y se la emplea mucho como arbolado de calles, avenidas y paseos.

Son muchas las variedades de falsa acacia que se cultivan, algunas de ellas con hojas jaspeadas a anormales.

Se ha recomendado para plantarla en lugares amplios arenosos, vertederos de minas, etc., para mejorar las cosechas de miel. Es una planta espinosa.

En la flor, el néctar está segregado en el fondo del tubo estaminal, permitiendo su amplio cáliz que las abejas puedan alcanzarlo con facilidad. Se ha comprobado que una sola flor produce 38,4 miligramos de néctar durante su vida.


Los granos de polen son de color amarillo verdoso,



sábado, 10 de febrero de 2018

Abedul

Abedul )Betula Pendula)

El abedul común no es una planta de gran importancia apícola, no produce néctar, aunque el polen de color amarillo pálido a principios de temporada, parece que las abejas lo recogen en abundancia.

Los granos de polen son diminutos y producidos en gran abundancia. Se estima en más de diez millones de granos de polen la cantidad que produce un amento de abedul.

Tiene fama de ser un buen productor de ligamaza y por tanto de propóleos.

La savia de la poda es aprovechada por las abejas.

Se dice que en el verano exuda melaza.

En España, sin que forme bosques extensos, se le encuentra en las montañas de la región cantábrica, lo mismo que en los Montes de Toledo y Sierras de Gredas y Guadarrama. 

Esta planta resistente y rústica acomodándose con facilidad a los diversos terrenos. Su época de floración está comprendida entre los meses de marzo y abril y sus llores se agrupan en amentos. 

Castaño de indias

Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum)

Es un árbol ornamental de gran porte, se trata de una buena planta apícola con sus ramas de blancas flores que aparecen de abril a mayo, en las que trabajan bien las abejas y obtienen néctar y polen.

El néctar es a veces perfectamente visible y lo segregan las flores en su fondo, entre los estambres y las uñas, o inserciones, de los pétalos superiores, donde queda protegido por pelos lanosos. 

Las abejas, cuando trabajan en estas flores, con frecuencia liba el néctar por un lado o desde el interior de la flor. El néctar es primero de color amarillo, pero a medida que el polen disminuye se convierte en naranja y luego toma un tono rojo obscuro. 

La época de floración dura aproximadamente un mes, pero los pétalos siguen en la flor, sin caer ni ponerse mustios, bastante después que los estambres se han marchitado y ha cesado la secreción de néctar; puede verse entonces que las abejas no hacen caso de las flores.

El polen de este árbol se distingue fácilmente por su color llamativo, casi rojo ladrillo. Es corriente ver a las abejas llegar al colmenar con sus cestillos cargados de polen pardo rojizo cuando los castaños de Indias están en flor; en ocasiones las mismas abejas parece, a medida que van llegando con sus cargas, que las hayan espolvoreado con polvo de ladrillo.

Se cultivan también otros diversos castaños caballunos que parecen gozar del mismo favor por parte de las abejas, excepto, naturalmente, las formas de flor doble. 

La variedad temprana (praecox), cuyas hojas y flores brotan unos dos meses antes que en la ordinaria, es interesante y debe de tenerla en cuenta todo aquel que proyecte sembrar árboles para las abejas. 

El castaño de Indias rojo (A: carnea, un híbrido) se retrasa en su floración unos quince días, aproximadamente, con respecto al común, y sus flores son muy visitadas. 

Existen asimismo otras variedades de este castaño, como el A. indica magnífico árbol del Himalaya, no muy cultivado, aunque es bastante resistente. Florece de veinte días a un mes más tarde que el ordinario y así se constituye un proveedor de néctar y polen durante el verano.

El de California (A. cali/omica) aun es de flor más tardía, julio y agosto, y sus flores reciben innumerables visitas de abejas y abejorros. Se dice que en los lugares donde abunda constituye un contratiempo para los apicultores, debido al néctar que las abejas recogen de las flores de este árbol, ya que se dice que envenena a las abejas o que les causa parálisis. 

miércoles, 7 de febrero de 2018

Madroño

Madroño (Arbutus unedo)

El madroño es un arbusto que siempre tiene hoja y que a veces se ve cultivado.

Sus flores blancas rosadas, con forma de jarritas, aparecen desde octubre a febrero, y en ellas no es raro encontrar a las abejas recogiendo néctar y polen en los días buenos de otoño. 

En algunos puntos de la región mediterránea, se obtiene miel del madroño, que vemos descrita como de color amarillo limón, aromática y de sabor amargo.

También se cultiva algo otra planta parecida que procede de América del Norte, el A. menziesii, que es allí origen de miel de buena calidad.

Las abejas visitan mucho sus flores, pero al ser los días cortos y salir poco a pecorear, no suelen tener influencia en la producción de miel; sin embargo los apicultores del norte de Portugal dicen que produce una miel de mal sabor que resulta incomestible; en Italia produce una miel monofloral de difícil conservación, olor acre y desagradable, y de sabor amargo.

Es una miel recomendable solo para los que les gustan los sabores amargos.

Apenas recogen el polen debido a la posición de las flores que facilita el descenso del néctar.


jueves, 1 de febrero de 2018

Amapola


 Amapola (Papaper rhoeas)

Las amapolas, lo mismo da que sean silvestres o cultivadas, dan mucho polen y parece que gusta mucho a las abejas, pues visitan las flores en gran cantidad, incluso cuando tienen disponibles otras flores que también se lo ofrecen, y lo mismo podemos decir para los abejorros.

No es extraordinario ver en las grandes flores sencillas de las adormideras o amapolas orientales, tres o cuatro abejas, gozando a la vez de la rica y generosa provisión de polen que la planta les ofrece.

También hay referencias acerca del efecto narcótico o estupefaciente que las amapolas pueden tener sobre las abejas. como quiera que el opio procede de unas amapolas o adormideras, esto quizá no sea muy sorprendente.

Florecen de principio a final de la primavera.

La flor de la amapola no ofrece néctar a las abejas, por lo que no existe miel de amapola, sin embargo, el valor nutritivo de su polen, un polen de color oscuo, es muy valioso para las abejas.